Morza

Claudio Rodríguez Morales -.

Un vecino denunció esta semana en el noticiero de Chilevisión lo que llamó “conducta impropia” dentro de la Comisaría de Morza -comuna de Teno, Región del Maule-, además de ruidos molestos salidos del recinto policial y de una vivienda colindante destinada al uso de funcionarios. Todos estos hechos, agregaba el ciudadano, se suceden durante la mañana, la tarde y la noche, lo que lo vuelve una víctima permanente del escándalo, por cuanto su casa se ubica frente a la Comisaría. Para avalar su denuncia entregó un video casero donde se ve a un carabinero usando una frondosa peluca negra que desfila coquetamente por el patio del cuartel. Luego, unos metros más allá, se ve a otro uniformado en amena charla con unos civiles, mientras manipula un arma de fuego como si les explicara su funcionamiento y efectividad. De un momento a otro, el funcionario policial pone el arma en su sien y sigue conversando con sus interlocutores. 

Más adelante se ven imágenes con música de fiesta de fondo y un televisor encendido a todo volumen. Si la vista no me falla parece que se trata de un movido videoclip de Dj Méndez y que dice así: “Lady, no puedo despegarte for my mind, me pongo crazy when I see you deside, es tu estilo, tu sonrisa you deside, ohh ohh (lo máximo cabros)”.


Revisando el portal http://www.vivimoslanoticia.cl/policial/1722/ donde se reproduce la noticia en imágenes y en texto, es posible leer los comentarios de lectores reprobando al actuar de los Carabineros y reclamando una mejor selección de su personal. Sin embargo, saliéndose de este libreto, alguien con la firma de arqui2k posteó la falsa noticia de la aparición del cadáver del vecino denunciante. Más abajo se rumorea que este último sólo actuó movido por la sed de venganza ya que Carabineros no lo invitaba a las fiestas (que fomes no se veían). Otro post decía que la motivación estaba en la negativa policial de ayudarlo a sacarse un parte de tránsito, pese a la cercanía física y espiritual de su vivienda. Por supuesto que esto último no es avalado por prueba alguna. 

Durante mi paso por la entrañable ciudad de Curicó tuve la oportunidad de conocer Morza. Primero sólo de oídas por ser el pueblo de origen de un amigo camarógrafo del canal Televisión Regional donde los dos trabajábamos. Más tarde, al concurrir con mi mujer y algunos de sus parientes a una inolvidable fonda de Fiestas Patrias. 

Morza se encuentra a unos pocos kilómetros al norte Curicó, por lo que abordamos un minibus arrendado para la ocasión. A medida que se iba la tarde, atrás quedaba la ciudad y nos internarnos en una ruralidad plena. El grupo era numeroso, integrado por dos familias completas entre tíos, primos, sobrinos. Incluso me percaté de la presencia de dos pequeños lactantes que, a las pocas horas, se quedaron dormidos debajo de las sillas pese a todo el bullicio del entorno. 

La fonda estaba levantada dentro de un enorme galpón que contaba con luces y amplificación suficiente para que cientos de parejas gritaran, saltaran, jadearan y patalearan, siguiendo los compases de las rancheras interpretadas por el grupo cuyo tecladista era mi cuñado. Tras haberme zafado de una tía demasiado danzarina, aproveché la clandestinidad que me daba la masa para disfrutar de un baile con mi mujer, quien no paró de burlarse de mis toscos movimientos que inútilmente intentaban seguir el ritmo. 

A medida que avanzaba la noche, los grupos se dispersaron. Nosotros quedamos junto a dos sobrinas adolescentes de mi mujer. Decidimos ocupar una de las mesas vacías para descansar y servirnos algo para comer y beber. A los pocos minutos comencé a ser abordado por una serie de muchachos del lugar quienes me preguntaban, todos muy respetuosos, si autorizaba a las sobrinas –supuestamente a mi cuidado- a bailar con ellos. Yo me limité a mover los hombros, lo que fue tomado como una señal de asentimiento. Las muchachas no se mostraron incómodas; por el contrario, las vi salir encantadas, una y otra vez, a la pista de baile. Hasta allí llegaba mi responsabilidad, pensé. 

Lo que no estuvo en mis planes fue que después de cada pieza musical, los muchachos me ofrecieran beber el combinado de su vaso a modo de agradecimiento. Pese a la cuestionable higiene de la cortesía, dada la insistencia y para evitar ofensas a la tradición, accedí a tragar decenas de sorbitos nacidos de un desfile de vasos. A medida que esto pasaba, sentía la silla que me sostenía cada más confortable, como si se tratara de una mullida cama. Sin embargo, la disputa de dos muchachos por bailar con una de las sobrinas –creí ver el brillo del arma blanca a menos que se haya tratado de una alucinación etílica-, hizo que saliésemos todos disparados del galpón, apelando a los restos de lucidez que aún nos quedaban, para abordar el minibus que nos condujo, antes del amanecer, a Curicó. Por fortuna no fue necesario invocar a la fuerza pública. Tal vez habríamos interrumpido una divertida fiesta y, con ello, puesto fin a la molestia del vecino del frente. 

A las Fiestas Patrias del año siguiente no pude regresar a Morza. La mezcla de vino, choricillo y la crema de torta durante una cena, me provoco una indigestión que me hizo delirar de fiebre con el recuerdo del ardor de los sorbos de combinados bajando por mi garganta. A esto pudieron haberlos acompañado las imágenes de un carabinero bailando con peluca, más allá otro jugando con una pistola al son de: “Lady, no puedo despegarte for my mind, me pongo crazy when I see you deside, es tu estilo, tu sonrisa you deside, ohh ohh (lo máximo cabros)”.

4 comentarios:

  1. Tengo la impresión de que ese vecino sapeó de puro picado. Seguramente algún favor no fue ejecutado con suficiente rapidez y generosidad por parte de la policía, para que el despechado vecino les aguara la fiesta. Los chilenos comunes y corrientes son increíblemente rastreros y aduladores con la policía, y se necesita un cisma de proporciones para que tal amigable relación se dañe.
    La verdad es que yo me habría sumado gustoso al sandungueo policial. Hay muchos policías que a falta de familia y hogar deben vivir en las propias comisarías, y para qué les vamos a pedir una actitud permanentemente monacal.

    Un relato muy divertido, mi buen amigo. La letra de DJ Méndez aporta un sabroso condimento al conjunto.

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  2. Me llama la atención el nombre. ¿Habrá sido puesto en honor a algún huaso gigante y obeso de prodigiosos colmillos?

    El hecho de que en Chile no exista la cultura de mofarse abiertamente de la policía es muy llamativo. Algo muy diferente a lo que ocurre en Estados Unidos donde las Locademias y los enfermos mentales de las Armas Mortales brindan un terapéutico jolgorio. Creo que es tema que se puede enfrentar desde la historia y la psicología social. Da para mucho.

    Por otro lado, recomiendo no volver a hacer esa mezcla explosiva de vino, choricillo y crema de torta, amigo Rodríguez, porque no la contaría dos veces.

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  3. Qué nochecita... Sin dudas la mezcla de alimentos es letal y funciona mejor que cualquier amenaza directa a la integridad física para evitar volver a concurrir a un lugar como ese.
    Nuestra policía a nivel nacional también pasa por un momento de "destape" ... Han recorrido las planas de los diarios y formado parte de las "notas de color" muchos sucesos graciosos que dan cuenta de ello como bailes en horas de guardia y otros que rozan lo delictivo cuando se filman en orgías o bellas cadetes hacen horas extras de servicio con uniforme por sumas que superan con creces sus magros salarios. Recuerdo que dio mucho que hablar en el festejo del Bicentenario un desfile oficial donde rompiendo todo los protocolos la banda oficial tocó música popular para entretener a la gente.

    Y bue..

    Me encanta leerte Claudio, un abrazo.

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  4. La vez que visité Buenos Aires me dio la impresión que sus policías eran muy distintos a los chilenos. Más bien funcionarios, personas comunes y corrientes que vestían uniforme. Los vi reirse, descansar y hasta almorzar en una fuente de soda. Muy poco invasivos. En el caso chileno esto es muy distinto. Es practicamente imposible ver a nuestros policías en estas actitudes. Se tragan por completo el mote de "autoridad". Por eso el escándalo de este tipo de noticias.

    Un abrazo y gracias, amiga.

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