Café con blanco y saltarín

Claudio Rodríguez Morales -.

Recién destetado y adiós al calorcito de la madre. Ella negrita, larga, patas cortas, prieta estilizada. Genes infinitos revueltos quizá de cuándo. Él, una pelotita peluda, café con blanco, igual de menso que sus hermanos, chocando con sus cabezas, sin saber siquiera del norte y del sur. Dentro de una cajita de cartón, tembloroso, llorón, ojos pegoteados, asustado, ¿quiénes son estos que me traen? ¿Adentro de la casa? ¿Con nosotros, mejor? No, no, afuerita, con su propia casita para el frío y el sueño. Construida por el líder de la jauría con tablas y pegamento (tras hurgar con su nariz en el pote y levantarlo con la cabeza, viene el baño de pegamento blanco para su pelaje mestizo y chucheta). Nada de quiltro faldero, más bien guardián fiero, velador de nuestro sueño. Aunque a veces despertador inoportuno, responsables de insomnio y bostezos. Patas con resorte y pantalón cosaco, tronco tubular y con una salida de emergencia para este y todos los alimentos del mundo. Por ahí dicen que hasta Lassie tuvo su desliz con su tatarabuela y quien puede negarlo. Orejas que quisieron ser altas, pero sucumbieron por los lados, como radares dados de baja en la ex Unión Soviética. Cabeza erguida, esfinge de Tutankamón, sobre todo cuando de olfatear se trata, más aún si es un asado a la parrilla dentro de su territorio, sobre el pasto y entre las panderetas. Yunta de la Cordillera, seca y nevada, de los techos vecinos de la Villa Porvenir y Primavera, de un parrón, de una jardinera, un damasco que se fue, pero enemigo acérrimo de pájaros silvestres (muchos de ellos no vivieron para contarlo). Un hijo más, otro de la familia, que entra y sale como un tornado de la casa y decora con barro los adornos, muerde los libros, orina junto a las lámparas, saluda a la abuela con una pirueta en el aire, chipe libre en la casa del lado. Como todo el resto, neurótico, algo maleducado, bipolar, mordiscón, depresivo, eufórico, hambriento, puentealtino, choro y querendón. Lengüetazos para todos y cada uno, también mordidas insolentes (menos para el líder de la jauría porque ahí sí que le sale), marcas que son recuerdos, marcas que hoy no duelen, se añoran y se extrañan. Enamorado (¿platónico?) de vecinas empingorotadas y de miles de callejeras más. Escapadas de un dos por tres para hacer y cumplir necesidades. Rosas desechas, uva picoteada, uno que otro gato haciéndole collera. Saltarín, saco roto, chacalito, malas pulgas, quesos finos, chocolates Capri, galletas de soda (la abuela y para callado), fósforos, ganchos para la ropa, el agua de la piscina, comida casera y, de vez en cuando, industrializada. Dientes filosos para todos, menos para el agua de la manguera, los golpes de diarios viejos en los pastelones de cemento y los retos del líder de la jauría poniendo a todos alineados. Hasta la llegada del invierno de la vida, el cierre del ciclo (extendido por arte de magia para este perrito Matusalén, con genes de las agüelas Leiva, capacito). Frío, desconcierto, enfermedad. Lluvia, tristeza, ceguera y dolor. Un temblor tras otro, llanto y susto, qué hacer para que no le duela. Pelotita café con blanco tomado en los brazos de su madre y una bolsita negra en vez de la cajita que lo vio venir. Adiós con el sueño al calorcito de todos, a la casa y del patio (tu patio), a la Villa Porvenir y sus árboles meados. Toma este sueño como un mal regalo nuestro, pero necesario. Perdónanos, Ringo, así como también nosotros te perdonamos todos los mordiscones, rasguños, gruñidos, destrozos varios… eso sí, nunca te perdonaremos que tu hueveo no fuera para siempre.

A Ringo Quick Ulfo Rodríguez Morales (1996 - 2013)

4 comentarios:

  1. Me emocionaste cabro. Me hiciste recordar al Bongo, que también vivió sus buenos años.

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  2. Que lindo homenaje para nuestro hermano Ringuito (digo hermano porque para él, siempre fuimos sus pares. Por más que tratáramos de imponer disciplina,no había caso, se nos subía por el chorro igual jajajaja)
    Se van a echar de menos sus ojitos de aceituna, mirando en la entradita de la cocina...
    Adios Ringuito, te recordaremos siempre!!!!!

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  3. Su primera casa construida en cartón corrugado de la mejor calidad,terminó devorada por el mismo.Ahí me di cuenta que lo mas recomendable era comprarle alimento.
    Ringo, te recuerdo como lo mereces, con alegría, algo que nos diste desde el día en que llegaste a nosotros.

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  4. Chaooooooo ringoooooooo...

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