Por ser



Había un cúmulo de cosas ya pasadas –incluso anteriores a mí- de las que ni sabías y que no abarcarías aunque te dieran un par de vidas más de regalo. Aún así, intenté contártelas para más deleite mío que tuyo. Te hablé, por ejemplo, de mi pavor a los gatos gordos, peludos y felices, a una muerte merecida pero dolorosa, a las tenazas del capitalismo global piojosamente chileno. Más adelante te hablé del tedio que me provoca aquello que no tiene que ver con Valparaíso ni contigo. Hay millones de libros por leer. Tanto o más melodías por escuchar. También batallas libradas –las menos- que te favorecerá y otras –las más- que te involucrarán. No tengo la menor idea si Dios existe. Tampoco sé qué tan todopoderoso es y, de serlo, vaya cómo se le pasa la mano con sus bestias de aquí abajo. 

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