Dícese de la experticia

… ni pensar en el descanso. Tiempo de conocerse a sí mismo ya hubo dentro del útero. Las exigencias se suceden. Más esfuerzo, mayor claridad sobre el entorno, madurez superior. Sumar conocimientos. Mejorar la relación con el mundo. Asumir defectos y limitaciones. Superarlos. No sólo habitar el mundo. También moldearlo y modelarlo. Sea como artistas o exploradores de riqueza, siempre inspirados. Otros acompañan en esta tarea. Cuando menos se espera, una parte de lo que suponemos el todo se va sin avisar. La vida -la propia y ajena- vuelta un mural de Siqueiros retocado diariamente. No siempre el resultado es el que quisiéramos. 

1 comentario:

  1. Muchos andamos metidos a pintores de nosotros mismos/as y no es para menos. Porque si el ojo del pintor está perplejo ante la escena mundial, ¿qué pintar y cómo? Siqueiros fue un gran pintor, un pintor de revoluciones, externas e internas. Sus Prometeos se proyectan, brazo extendido puño cerrado, sobre un caos de formas, colores y aristas cortantes, como ofreciéndose en sacrificio, como amenazando con no ser una víctima dócil del todo.
    Me gusta el texto, Claudio, pero no entiendo la foto de Belmondo y su nexo.

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