Valparaisiando

Cada vez que el puerto se rehace en una caminata, recompensa con un nuevo hallazgo. Cuando la Avenida Francia deja atrás el plan y se eleva por el borde del cerro, se suceden una biblioteca flotante, una escalera claustrofóbica, una fachada de vejez honesta, una entrada ceremonial y una lúdica bienvenida de cara al sol. Compartimos otra vez Valparaíso para discutir sobre aquella cuestionable belleza que nos hace retornar una y otra vez a sus dominios.

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